Texto de Belinda Roca, miembro del grupo PAS Barcelona.

Nos sentamos a la mesa situada junto al gran ventanal de la embarcación.

Son las cinco y media y a principios de octubre el sol ya empieza a bajar.

Estamos tomando el té, a la hora del té. El infinito es un sol decreciente que regala calor sobre un fondo azul sereno y, bajo la línea del horizonte, otro azul, más intenso, donde se dibujan dos líneas espumosas que nos recuerdan que estamos en movimiento.

Ante esto, es necesario preguntarse muchas cosas, pero yo, ahora mismo, solo soy capaz de sentirlas…