Regla de oro: yoga, mindfulness, meditación, Pilates, danza, caminar, bicicleta, estiramientos, masajes, etc. Actividades corporales que contribuyan a relajar tu sistema nervioso. Practica de manera regular.

Mantén una sincronía en tus ritmos horarios con el entorno:

Aliméntate de manera saludable.

Cuida tu gestión emocional:

Recuerda que cada persona con alta sensibilidad es única y que lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra. Experimenta con diferentes estrategias y descubre lo que mejor se ajusta a tus necesidades y preferencias y muy pronto comenzarás a disfrutar de las cosas buenas que aporta este rasgo de la personalidad.